Seguimos saboreando Vietnam

Antes de volver a concentrarme en el paseo de comidas, te cuento que recibí hace unos dias un regalo sorpresa de una de mis amigas de Argentina. Eleonora no es la primera vez que me sorprende y creo que de hacerlo nuevamente me va a “dejar seca” frase bastante antigua que se refiere a matar a alguien del corazón 🙂 Amo la exageración italiana que llevo en mi sangre.

Haciendo un poco de historia (y no es una historia del culo, concepto que alguna vez explicaré) fue cuando ella y Juan aparecieron de sorpresa (solo para mi porque estaba todo arreglado) en Portland para nuestro casamiento. Ese dia casi sufro un bobazo. Esta vez encontrar este bellísimo paquete en mi casa, teniendo en cuenta que no sabemos cuando vamos a volver a vernos por toda la situacion del virus, me llenó de alegría pero también se me movieron las estantarías del cuore. Gracias, Ele!! Y por el momento prefiero no tener más sorpresas 😉

Qué bien me hubiese venido esta cremita en la visita al lugar del arroz….

Bueno, ahora si arrancamos con el viaje. Llegamos una tarde de domingo a Hanoi la capital de Vietnam y como hicimos un cambio de planes, resultó que teníamos unos dias más para visitarla de los originariamente planeados.

Así que porque nos sentimos valientes contratamos un tour de comidas en una Vespa…. si ya se, el tránsito y todo lo demás… pero no me hubiera sentido parte de algo tan autóctono si no nos hubiéramos animado a recorrer las locas calles en moto. Y hoy puedo decir que fue una de las mejores experiencias de mi vida. Nos pasaron a buscar por el hotel y antes de ir a comer hicimos un par de poses y arrancamos con la aventura.

Tampoco esa pose 🙂

Yendo a los lugares de comida, nuestra primera parada fue en un lugar donde la especialidad era el Bahn Cuon, que es como una empanada de masa de arroz bien finita, hecha al vapor y que dentro puede tener verduras o carne o ambas cosas. Para comerla, además de usar los palitos, la sumergías en ese caldo y realmente tenía un sabor delicioso. Cabe aclarar que nosotros no elegimos ni el menú ni los lugares, ellos nos llevaron a los restaurantes donde mejor servían cada especialidad, chequeando previamente si teníamos alguna restricción alimentaria.

Nuestra segunda parada fue en Bun Cha Huong Lien un lugar mítico, porque fue un restaurant visitado por Anthony Bourdain y Barack Obama y a partir de ese evento, el lugar se convirtió en un espacio hiper turístico. Quizás no sea el mejor bun cha del planeta pero es imposible estar en Hanoi y no visitarlo.

Una imagen histórica del lugar

Acá te muestro un poco del paseo de un lugar a otro. Como te comenté anteriormente: una experiencia inolvidable.

Y me animé a hacer un video mientras viajaba

De allí continuamos para probar el pho cuon, nuevamente la protagonista era la masa de arroz pero cortada y armada de una manera diferente. Simplemente impecable.

Escribir sobre esto me da hambre
Los chicos felices de ser fotografiados

Acá íbamos camino hacia un lugar donde nos sirvieron pescados y caracoles y aunque te parezca mentira, probé uno… lleno de salsa… por suerte de ese momento no hay foto 🙂

Pero si con los chicos que nos llevaron y guiaron por el tour que lo hicieron de una manera maravillosa. Manejaban las Vespas con mucha habilidad, no iban muy rápido y nos hicieron sentir muy seguros a pesar del caos del tránsito. Tiendo a pensar que es un caos organizado.

El final de la noche fue con mi postre favorito, el egg coffee, donde también probé el coconut coffee, el cual se sirve frio y no me gustó tanto. Estabamos llenísimos pero siempre algo dulce sienta bien.

Para el día siguiente elegimos una excursión, un poco menos riesgosa que consistió en ir de compras al mercado en Hanoi para luego cocinar esos platos tan ricos que habíamos probado durante todo el viaje. Fue una experiencia inolvidable por dos cosas, los mercados son muy diferentes, los ruidos, los productos, el desorden, mientras estuvimos mirando las frutas o esperando que nos atendieran pasaban las motos con personas que también estaban de compras. Y obviamente los aromas que son particulares en cualquier mercado que uno visite. Yo soy particularmente sensible con lo que huelo.

Y la otra cosa que aprendimos es que preparar las comidas vietnamitas lleva muchísimo tiempo y un gran esfuerzo. Fue muy divertido hacer la experiencia de cocinar con otras parejas de diferentes partes del mundo: Australia, Alemania e Indonesia. Y unos genios los verdaderos cocineros que estuvieron detrás de todas las preparaciones. Un verdadero placer.

Una muestra de la experiencia
Yo más en pose que cocinando…. una linea de conducta la mia 🙂 🙂

Muchas gracias por haberme acompañado a comer por Hanoi, espero que te haya gustado y nos vemos pronto 🙂

Sabores del Sudeste Asiático

Fui y sigo siendo una admiradora de Anthony Bourdain y sus programas en los cuales recorría el mundo probando diferentes platos, algunos de las cuales no se me cruzaría por la cabeza probar. El programa era muy entretenido porque además de las comidas contaba algo de la historia de cada lugar por donde viajaba. Este señor era un gran admirador de Vietnam y de sus platos y habiendo estado por  allí coincido en que algunos sabores solamente se consiguen ahí como así también en Camboya. Una pena que no pueda contarle mi opinión a través de Instagram 😦

Cuando llegamos a Ho Chi Minh City (ex Saigon) nos instalamos en el Hotel Sofitel solo por una noche. A la mañana siguiente fuimos a desayunar y te puedo asegurar que nunca en mi vida vi que un hotel ofreciera tantas opciones en sus desayunos. Tenías sectores con diferentes comidas por ejemplo, asiáticas mis favoritos fueron los dim sum que es una masa rellena con carne o verduras cocinadas al vapor. También pastelería francesa, un sector italiano (que hasta te podían preparar una pizza) y uno americano con sus bagels, French toast, omelettes. Realmente impresionante. Si por un instante se me hubiese ocurrido ponerme a dieta esa hubiese sido una misión imposible.

El lugar para desayunar del Sofitel

Durante los 8 días que estuvimos en el crucero, tuvimos desayunos, almuerzos y cenas muy variadas. El chef trataba de hacer cambios en el menú para que nada fuera monótono y un día hizo un especial dedicado al “street food” de Camboya… esto era lo más llamativo y por supuesto NO LO PROBE 🙂 … Lo bueno es que había otras cosas muy ricas para elegir en su lugar.


Impresionante, no?

El último día que pasamos en el barco, estuvimos en un puerto donde bajamos porque necesitábamos pasar por un cajero automático y estuvimos tentados a picar algo, sin embargo al ver el cartel nos desanimamos y si no mirá la foto 🙂

Te invito a tratar de pronunciar y además saber que ingredientes tiene 🙂

Ya fuera del barco, nuestro itinerario continuo por Siem Reap en Camboya, donde tuvimos que buscar dónde había buenas opciones de comida y por supuesto las encontramos.

Uno fue el restaurant Cuisine Wat Damnak del chef francés Joannes Riviere quien utiliza mayoritariamente productos de granjas camboyanas. Su carta es por lo tanto, muy dinámica ya que prepara sus platos con las verduras de temporada. Tenían dos menúes por pasos (creo que fueron 12) con porciones pequeñas y sabores impresionantes.

Además el lugar era precioso, una casa bastante grande decorada de manera muy minimalista, con una terraza muy cómoda y una atención impecable. Al final de la cena Joannes se acercó a nuestra mesa a preguntarnos nuestra opinión sobre la cena.

De vuelta en Vietnam fuimos a Hoi An, un lugar que realmente me fascinó. Llegamos por la tarde y luego de un paseo por la ciudad, que ya te contaré más a fondo en otro artículo, buscamos un restaurant para cenar y llegamos a Le Fe un lugar muy bonito que en el medio del salón tenía un estanque para peces coi que si te animabas podías darles de comer. Aquí les muestro mi video 🙂

Siempre me llamaron la atención estos peces, me parecen preciosos y me enamoré cuando los vi en el Jardín Japonés de Buenos Aires

La atención del lugar fue increíble. La camarera nos preguntó si sabíamos cómo comer los platos que nos habían servido y ante la negativa nos dio un mini curso… y realmente le sacamos provecho (lo digo en sentido figurado…no creo que sea un lugar donde “hacer provecho” en la mesa sea de buen gusto 🙂 ) a esas enseñanzas.

Te cuento qué fue lo que aprendí, en la foto que sigue vas a ver unas hojas que para mi eran decoración (evidentemente no había entendido nada). Se toma una de esas hojas, se coloca un poco de salsa, se pone uno de esos bocaditos redondos que estaban hechos con camarones, se envuelve y a la boca…. es algo increiblemente delicioso y la enseñanza es que nada se desperdicia.

Cangrejo y pollo, esto lo comimos solo con los palitos

Al otro día contratamos un food tour, un paseo donde la propuesta era visitar varios lugares de comida para probar diferentes platos. Nos encontramos con dos chicas muy entusiastas a las 3 de la tarde, motivo por el cual, no almorzamos pensando en que íbamos a comer demasiado. Gran error!!

Empezamos con la visita a plantaciones de arroz las cuales estaban a solo 10 minutos fuera de la ciudad. Luego fuimos a una especie de taller donde un señor se encargaba de limpiar ese arroz para luego comercializarlo…no te puedo explicar el olor a mierda, si mierda, excremento, como quieras llamarlo que había ahí, casi me muero y nuestra guía no paraba de contarnos cosas que para mi eran absolutamente intrascendentes porque mi foco estaba en no respirar por la nariz… ahí arrancó mi mal humor, que cuando empieza es muy difícil de frenar…. De cualquier manera, traigo todo esto a cuento porque en todo viaje siempre hay un lado de mucho disfrute y un lado B, que también quise compartir porque de eso se tratan mis posteos, de lo que me gustó mucho y de lo que preferiría olvidar pero que hoy me hace reir porque en definitiva, no era tan grave.

Para que veas que no exagero 🙂 Qué cara de ortoooo!!!

Como habrás notado arrancamos, te diría que muy mal y lo peor es que siguió en bajada. La primera parada para comer fue en un puesto callejero, esos con las sillitas bajas y la especialidad era una sopa de un color tan oscuro que parecía brea…ni la probé… mi cara de orto (expresión argentinísima para decir cara de culo) era más que evidente porque eso incrementó mi mal humor… ahora me acuerdo y me rio, aunque en el momento me dio cero gracia. El nombre de la sopa es black sesame soup.. amo el sesamo pero en ese color…no 🙂 Lo insólito es que pasaban en motitos, compraban las sopas en bolsitas plásticas para calentar y comer en casa.

Continuando con el paseo empezamos a levantar la puntería y ahí hubo un cambio de actitud de mi parte… bueno, empecé a sentir buenos aromas y se me pasó el hambre, así de fácil 🙂

Soy una fanática del pan y en Vietmam por la influencia francesa hacen unas baguettes que de solo pensarlas en este momento babeo como el perro de Pavlov… y eso que no sonó ninguna campana…

El lugar que nuestras guias eligieron fue Madam Khahn Bahn My Queen. Un puestito pequeño a la calle y un local aparte para sentarte a disfrutar de tu baguette. Impresionante!! Podes ponerle carne de cerdo, pollo o que sean vegetarianos. Ese pan calentito y los ingredientes cocinados evidentemente a fuego muy lento hacen de los bahn un plato inolvidable.

Nuestra excursión siguió por otros puesto donde comimos bahn cuon que es como un roll en una masa muy finita de arroz y que está rellena de diferentes verduras y carne de cerdo o pollo si no queres que sean solo vegetarianos. Muy ricos.

El final del paseo fue en un lugar muy bonito para tomar un egg coffee, que es café, leche condensada y huevo… aunque te parezca una mezcla rara es una delicia.

Gracias nuevamente por acompañarme en esta aventura. En mi próximo artículo te contaré sobre las experiencias con la comida en Hanoi, esta vez sin lados B 🙂