Final de la búsqueda de Rodolfo

Cartel en NW Lake Rd, Camas
Abrazo antes del corte
Decoración del árbol
Hora de abrir los regalos 🙂
Imagen que vi en mil películas, el árbol Navideño en el techo del auto
Tomandose la tarea muy en serio
A pedido los “ugly sweaters”
Cerditos decorados y mil historias llenas de risas
Abriendo los regalos
Jugando en el centro de Camas

Quizás estuviste leyendo mis posteos anteriores así que voy a contarte el final de esta historia y es que no pude encontrar ni a Papa Noel ni a su reno estrella Rodolfo, aunque creo que nunca estuve tan cerca de hacerlo 🙂

Sin embargo, recibí un maraviloso regalo de cumpleaños y navideño que fue la visita de mis hijas luego de casi un año sin vernos. Así que lamentablemente Santa y sus muchachos pasaron a segundo plano 😉

Como para las tres la Navidad en invierno era toda una novedad nos dejamos sorprender por todos los rituales y puedo asegurarte que nos divertimos muchísimo.

Uno de los principales fue la búsqueda de un árbol de Navidad de verdad, sinceramente la idea de cortar uno para ese fin nos dio algo de impresión pero aceptamos las reglas con un poco de recelo. Elegimos uno precioso y algo muy agradable es el aroma a pino que había al entrar donde lo armamos. Mi promesa es mantenerlo con sus adornos y poniéndole agua hasta que sus hojas se empiecen a caer aunque esto sea en agosto. Podría decir que todo el año es Navidad 🙂

Otra gran diferencia fue el horario para recibir nuestros regalos. La costumbre, al menos en Argentina, es que en el minuto cero del día 25 se haga el brindis y se abran los regalos. Acá no, los regalos se abren también el 25 pero luego del desayuno, o sea luego de pasar la noche. Debo confesar que nosotras estuvimos un poco ansiosas hasta que llegó el momento de la apertura; así que no quiero ni pensar en el clima de enorme excitación que viven las familias con niños que tienen los paquetes al alcance de las manos pero que deben esperar para abrirlos.

Algo también que fue muy divertido y sorprendente fueron la cantidad de canciones dedicadas a la Navidad que hay en el mercado. Nuestra favorita fue : “Let it snow”, creo que nos gustó mucho ese título. También Barnaby tocó en el piano varios temas para la ocasión y eso estuvo fue maravilloso.

Otros rituales fueron los sweaters feos, algo impensable en las calurosas navidades del hemisferio sur 🙂 y la otro fue la preparación de galletitas para los vecinos.

Nos enteramos pasada la Navidad que algo usual es ir a cantar canciones frente a las casas de los vecinos. Creo que fue una suerte que no lo supimos a tiempo porque conociendo el espíritu lúdico de las tres, lo hubiéramos hecho. Es bueno seguir manteniendo una buena imagen en el barrio 😉

Como sea, fue una Navidad soñada, esta vez sin mar pero nuevamente los cuatro juntos.

Felices Fiestas

Algunas cosas más sobre la Navidad

La exploración en el Hemisferio Norte continúa

Tal como te conté en el artículo anterior esta será mi primera Navidad en el Hemisferio Norte y más específicamente en el Pacific Northwest de Estados Unidos. Son muchas las cosas totalmente nuevas para empezar que acá es invierno 🙂 así que salí varios días a recorrer las calles de mi barrio porque me llam´o poderosamente la atención la manera en que se decoran las casas. Muchas luces, inflables, muy de película 🙂 . Lo cierto es que en esas caminatas me llevé varias sorpresas 🙂

Algunas de las casas decoradas

Una de las grandes diferencias es que el armado del árbol navideño como la puesta de la decoración, se hace luego que termina Acción de Gracias, o sea a finales de noviembre. Para mi, el día del armado del árbol era recién el 8 de diciembre, es por eso que todos los preparativos tan tempranamente en el año me resultaron llamativos. Sin embargo algunos amigos en Buenos Aires con tal que este año se termine armaron sus árboles en octubre 😉

No se si estoy obsesionada pero creo que uno de ellos tiene la nariz roja 😉
Touchdown de Papa Noel 😉

Mientras que caminaba buscando fotos para este posteo me encontré con 5 ciervos en el camino y pensé si alguno de ellos no sería Rodolfo…. siento que estoy cerca de encontrarlo, estando de alguna manera más cerca del Polo Norte…. ya veremos.

La foto de la derecha no pude evitar sacarla 🙂 . Creo haberte comentado que por esta zona hay mucho viento y el inflablable estaba caído tal como podes ver en la foto. El brazo de Santa hacia adelante y el regalo a modo de pelota de football americano me trajo a la mente un “touchdown” 🙂 Crees que estoy muy americanizada? 😉

El árbitro no parece estar muy convencido

Este es mi aporte a la decoracion Navideña, estoy feliz con mi Minion
Encontré otros Minions por el barrio
Y algunos muñecos mas
Me parecen muy de película los candy canes 🙂
No quisiera vivir enfrente de esta casa con tanta luminaria 🙂

Obviamente me sumé a la movida de decorar mi casa y estoy feliz como una niña con mi Minion inflable. Creo, por otra parte, que todos hemos tenido un año tan duro y difícil por la pandemia que estamos ansiosos por festejar y por qué no, deseando que el 2020 termine y que el próximo sea un año más normal donde podamos viajar y reencontrarnos con toda la gente que queremos para darles un gran abrazo. Pero mientras tanto disfruto de esto que me toca, una Navidad invernal y diferente 🙂 Nos vemos pronto

Tras los pasos de Rodolfo

Mount Hood totalmente nevado

Aprovechamos para sacar fotos y esta es de Barnaby. Definitivamente es mejor fotógrafo que yo pero formamos un gran equipo 🙂
Mis “snow shoes”
El me saca a mi y yo a él
Selfie con efectos especiales

Paseo por Mount Hood

Este es el primer diciembre que paso en Estados Unidos, en un año normal (y este evidentemente no lo es) para esta ´época ya estaríamos en Buenos Aires disfrutando de la primavera.

Lo difícil del Pacific North West en invierno es que las horas de luz son muy escasas, la lluvia y el cielo gris son una constante (Mi mantra es: “Para que existan estos bosques tiene que llover mucho” aunque a veces repetirme el mantra no alcanza 😦 ). Sin embargo en toda regla hay excepciones, y de vez en cuando tenemos días de sol y ahí aprovechamos las ventajas de estar tan cerca de lugares donde el invierno ya tomó la delantera.

El paseo fue a Mount Hood en el estado de Oregon y es una de mis montañas favoritas. La nieve para mi es algo totalmente novedoso y la disfruto como si fuera una niña. En realidad trato de disfrutar todo lo que se va presentando en mi vida 😉

Nunca esquié y creo que lo dejaré para otra vida porque pasados los 50 pienso mucho en mis huesos (es increíble como los pensamientos mutan con los años 🙂 ) pero encontré que los zapatos de nieve son la mejor opción, adem´as de ser un excelente ejercicio.

Hablé al principio con total naturalidad sobre diciembre; y sinceramente no puedo creer que ya tengamos la Navidad casi en la puerta de casa; y estos árboles que parecieran estar decorados para la ocasión me hicieron pensar que tengo más posibilidades de encontrar a Papá Noel o Santa y a su reno Rodolfo por esta zona que en Sudamérica. Seguiré investigando para ver si esto es así o no. Estoy muy intrigada en saber cómo es la Navidad en el hemisferio norte 🙂 Ya les iré contando un poco más. Nos vemos pronto 🙂

Paren el 2020 que me quiero bajar

Hace un poco más de un mes nos tomamos unos días para ir a conocer la zona del Rio Umpqua en el estado de Oregon. Fue un viaje corto pero maravilloso porque la zona es preciosa. Lamentablemente es una de las áreas afectadas por los incendios y donde mucha gente tuvo que ser evacuada. Al día de hoy todavía no sabemos las consecuencias de todo esto 😦

Muy triste

Cuando empecé a escribir el blog, la idea principal fue contar viajes y las experiencias durante los mismos, teniendo en cuenta mis opiniones, sentimientos y estados de ánimo. Hoy sentí la necesidad de hablar de este lugar y además poder expresar la tristeza que me produce todo esto. Desde hace varios días estamos viviendo bajo una nube de humo (como consecuencia de otros fuegos en Oregon) así que el panorama por momentos se hace difícil y entonces qué mejor que volver a viajar.

Desde la ventana de nuestra casa

Antes de que todo esto ocurriera estuve por escribir sobre el viaje y lo fui postergando por diferentes razones. Sin embargo hoy quise recordar lo bien que lo pasamos y esperar que llueva pronto y esto termine lo antes posible, aunque el daño es inmenso: esas hectáreas de bosque no serán recuperadas, ni los animales que allí vivían y ni que hablar de las personas que perdieron sus casas y algunos hasta la vida.

Este artículo va como homenaje a ese lugar maravilloso en el que vivimos unos días increíbles, en estos tiempos de virus, pérdidas y de falta de conciencia ambiental.

Nosotros empezamos el viaje por el sur del río Umpqua, pasando primero por el Rogue River, que está por el camino. Hicimos diferentes paradas para poder caminar y una de ellas fue Mill Creek Falls, lugar increíble donde encontramos estas rocas inmensas que luego de treparlas dejaron a la vista este bellísimo río.

Cada vez que subimos o bajamos rocas pensamos que estamos mayores para estas aventura 🙂 aunque insistimos 😉

El lugar nos pareció fantástico y algo que nos llam´o la atención fue lo diferente que era el bosque (extremadamente seco) en comparación con el rain forest que encontramos en el Olympic National Park en el viaje anterior.

Y para que veas un poco más de esta belleza te dejo estos videos 🙂

Están lindos pero creo que tengo que tomar clases con algún director de cine 😉

Otro lugar para destacar dentro de la zona es el llamado Natural Bridge un lugar donde el Rogue River literalmente desaparece de nuestra vista porque pasa por lo que alguna vez fue un túnel de lava. Realmente mágico.

La zona sur del Umpqua no está tan desarrollada como la del norte. Los caminos son más precarios y no te encontrás con mucha gente. Nos quedamos en un lugar donde no había internet ni tampoco conexión telefónica. Al principio sentimos (especialmente yo) como que algo nos faltaba, es increíble lo adictos que estamos a la tecnología y con sensación de falta de aire si no estamos conectados. Luego cuando bajamos (bajé 🙂 ) la ansiedad y miramos a nuestro alrededor nos sentimos libres y felices. La casa estaba al borde del río, así que aproveché a dibujar (nuevo hobby), sacar fotos, leer y a estar desenchufada. Disfrutamos muchísimo de la tranquilidad. Además tuvimos la suerte de tener dos noches con un cielo claro donde pudimos ver constelaciones y una gran cantidad de estrellas fugaces que nos dejaron alucinados 🙂

Este es el río Umpqua pasando por la casa 🙂

Uno de los días fuimos a hacer una caminata de 6.4 kilómetros de ida y 6.4 de vuelta (8 millas en total) en Fish Lake, un lugar totalmente alejado en el cual durante todo nuestro trayecto solo nos cruzamos con una pareja. Me dio un poco de ansiedad no tener conexión de ningún tipo y estar prácticamente solos en el mundo… un poco exagerada, no?

De cualquier manera valió la pena la extenuante caminata porque el lago precioso y no había nadie alrededor.

Estas son las fotos de la caminata, si mirás en detalle, vas a ver los árboles quemados de otros fuegos de quien sabe cuando 😦

Luego nos fuimos al Rogue Umpqua Scenic Byway (la zona norte del Umpqua) que como te comenté está muchísimo más desarrollada, con una autopista impecable y donde muy cerca de la misma encontras cataratas y lugares donde parar y disfrutar de la naturaleza.

Nos dimos un gusto y nos instalamos por una noche en el Steamboat Inn, una hosteria con cabañas, hermosas vistas, rica comida y con empleados muy cálidos. Nos enamoramos tanto que teníamos pensado regresar en octubre para continuar recorriendo otros lugares que no pudimos visitar. Lamentablemente la zona y el lugar quedaron afectados por los incendios y según lo que leí en su FB algunas de las personas que allí trabajan tuvieron problemas con sus casas 😦

Un lugar para enamorarse

Espero que todo esto mejore pronto, que sepas comprender que mi posteo de hoy no fue el más feliz, pero quiero que mi blog refleje lo que soy con sus momentos alegres y los que no lo son. De cualquier forma intenté tomar lo positivo a pesar de todo lo que está pasando en estos días.

Acá van mis dibujos, me falta muchísima práctica pero me siento orgullosa de ellos porque pasé más de 40 años sin animarme a dibujar nada. Así que seguiré intentándolo. Gracias por acompañarme nuevamente. Hasta pronto.

Olympic National Park (Washington)

El 2020, con todas sus particularidades, nos ha cambiado muchísimas cosas y entre ellas la forma de viajar. En nuestro caso hemos decidido hacer pequeños viajes de carretera que reemplazarán a los largos que estuvimos haciendo los años anteriores. Viajes cortos, cercanos a donde vivimos y con algún espíritu de camping (solo porque compramos todas las provisiones, porque la realidad es que paramos en casas que están muy bien equipadas, así que podríamos llamarlos glamping? 😉 . Sea como fuere el espíritu de aventura sigue intacto.

El destino elegido para esta oportunidad fue la parte oeste del Olympic National Park, lugar bellísimo y en el que tuvimos la suerte de tener un clima maravilloso. Me gustan los mapas así que te muestro por qué parte del mundo estuvimos 🙂

Nuestra primera parada fue en Aberdeen, una pequeña ciudad donde nació Kurt Cobain, líder de Nirvana. Si bien nunca me gustó demasiado su música no puedo dejar de reconocer que el grunge marcó una época en lo musical en los años 90 junto con bandas como Pearl Jam (mi favorita 🙂 ) y Soundgarden entre otras. Casualmente todas de la zona de Seattle.

Homenaje a Cobain y este “monumento” a la guitarra de aire que no pude dejar de tocar 🙂

Luego de almorzar, continuamos viaje hacia el Quinault Lake en el Olympic National Park. Dejamos todo rápidamente y salimos a hacer una caminata por el bosque y a mirar el lago. Fuimos a Fletcher Canyon Trail y Maple Glade Rain Forest Trail, hicimos el recorrido cerca de la hora del crepúsculo, lo que me dio un poco de nervios porque dicen que por allí hay osos. No me preguntes por qué conecto osos con atardeceres, porque podes encontrarlos a cualquier hora, pero cuando tengo miedo soy así de irracional 🙂

Al día siguiente continuamos explorando los alrededores del Quinault Lake y algunos de sus bosques como Kestner un poquito más alejado en el que no nos cruzamos con ninguna persona y afortunadamente tampoco con ningún puma (cougar) que según dice el cartel es su hábitat. Luego hicimos una caminata más relajada pero sumamente bella por el Quinault Rain Forest Nature Trail que comenzó en el bosque y terminó bordeando parte del lago. Es interesante ver esos enormes árboles y lo increíble es encontrar muchos de ellos caídos por la fuerza del viento. Así que imaginate como debe soplar para tirar esas moles. Respecto al lago tiene una particularidad y es no permite botes a motor lo cual es maravilloso porque no hay ruido.

Finalizamos el día con un hermoso fuego bajo un cielo lleno de estrellas. Miramos algunas constelaciones y tratamos de encontrar el cometa Neowise. Misión imposible 😉

Creo que debería hacer mejores videos 🙂

El nuevo día nos encontr´o tomando nuevamente la ruta 101 camino a Kalaloch, pero antes pasamos a visitar Ruby Beach, una playa preciosa con kilómetros (o millas) para no parar de caminar. Una de las características es que tiene unas piedras de diversos colores que hacen que la playa tenga unos colores y brillos diferentes cuando brilla el sol. Además tuvimos la suerte de llegar cuando la marea estaba baja y pudimos apreciar algo de lo que ocurre bajo el mar cuando se retira por un ratito.

También fuimos a hacer una caminata por Hoh Rain Forest un lugar increíble, con árboles enormes cubiertos por musgos y unos helechos gigantes. Elegimos para el recorrido uno de los circuitos cercanos al río. Es una zona donde llueve prácticamente todo el año, pero nosotros tuvimos la fortuna de tener días soleados en todo nuestro viaje. Esto hizo que pudiéramos ver entre los árboles como se iba colando el sol.

Ya instalados en una cabaña en Kalaloch, otro lugar con una playa preciosa, salimos a caminar y mirar la puesta del sol. Una maravilla, amo las puestas del sol en el mar.

Continuando el recorrido por el Olympic National Park, nuestro viaje fue hacia Rialto Beach. Una de las cosas que llaman la atención y dan un poco de miedo también (quizás por la velocidad) son los enormes camiones con troncos que encontramos por la ruta 101. Te dejo la foto para que veas por qué tuve un poco de miedo. Camiones, osos y pumas no son mis favoritos para encontrarlos por el camino 🙂

Rialto Beach es otra playa increiblemente bella, caminamos muchísimo hasta el final de la misma, calculando la hora de la marea baja y tuvimos un regalo de la naturaleza trepando sobre rocas que supongo que por el desgaste del agua y del viento parecen talladas a mano. No vimos estrellas marinas pero todo lo demás tuvo su encanto.

Esta vez mejoré un poco el manejo de la cámara 😉

Camino a Rialto Beach pasamos por Forks una ciudad cuya principal industria es la maderera (de ahí salen algunos de los camiones) pero que desde hace unos años es muy visitada por otras razones. Y esto fue a partir de la película Crepúsculo (Twilight) bastante famosa entre el público adolescente, y basada en el libro homónimo. Forks era el territorio de los vampiros y La Push el de los hombre lobos. Esto provocó que estos lugares se llenaran (y sigan llenándose) de fans de estas historias fantásticas buscando los sitios por donde estuvieron sus protagonistas. Lo más interesante del caso es que las películas no fueron filmadas allí . Sin embargo este detalle no parece afectar a los visitantes. Yo lo que más recuerdo de la película, porque en ese momento mis hijas eran adolescentes, es el temazo de Muse: Supermassive Black Hole. El resto tuve que googlearlo porque fue borrado hace muchos años de mi disco duro 😉

Nuestro viaje continuó hacia La Push, otra de las playas que debe ser visitada pero a la que lamentablemente no pudimos entrar porque no estaba permitido el acceso al público. Tengo una teoría de por qué no nos permitieron el paso… creo que pensaron que pertenecíamos al grupo de los vampiros y como te comenté este es el territorio de los hombres lobos… ni idea de por qué pensaron eso 😉

Solo una teoría 🙂

Nuestro último día en Kalaloch lo tomamos con mucha calma. Como amaneció con un sol espectacular, salimos a caminar por la playa donde solo nos cruzamos con un nido de águilas (bald eagles). Es muy impresionante verlas tan cerca. Luego revisamos los horarios de mareas bajas (si, somos fans de las mismas) y caminamos por otra playa, esta vez sin rocas pero igualmente bella. También nos tomamos un rato para remontar un barrilete que aunque parezca increíble no fue fácil por la falta de viento. Creo que tuvimos un clima excepcional. Y si queres saber acerca de la temperatura del agua en las costas de Washington, también es muy fría como la de Oregon.

El día terminó con un fuego mirando la puesta del sol y pensando en cuándo vamos a volver hacia estos lugares para recorrer la parte norte del magnífico Olympic National Park.

Gracias nuevamente por acompañarme en estas mini pero hermosas aventuras.

Explorando Oregon: Coos Bay

La pandemia nos ha cambiado la vida en todo sentido, cosas que hasta hace unos meses eran “normales” como salir a visitar amigos y de paso darles un abrazo, o simplemente salir a dar una vuelta se convirtieron en situaciones complicadas dependiendo del lugar en donde vivas.
Una actividad que hacíamos con total normalidad era viajar y de eso se trataba este blog: de contar viajes por diferentes lugares con sus aventuras y curiosidades. Hoy no sabemos cuando podremos viajar a Argentina (mi destino favorito) y por lo tanto cuando veré a mis hijas, familia y amigos a los que tanto extraño. Mientras esperamos que en algún momento podamos tomar un avión hacia allá, empezamos muy de a poco a realizar viajes cortos donde podamos ir en auto. Tenemos la suerte de que por esta parte del mundo es verano (aunque nos vas a ver en todas las fotos muy abrigados 🙂 ) y que podemos salir: cuidando la distancia social y usando tapabocas. Hoy por los tiempo que nos tocan tenemos que hacer cosas posibles y seguras … y de paso divertidas.

En Newport, Oregon


La semana pasada fuimos a Ashland en Oregon a visitar al papá de Barnaby que vive ahí. Son incontables las veces que estuve por esa ciudad, tanto en invierno como en verano y en algún momento escribiré un resumen de los diferentes lugares que se pueden visitar en esa preciosa ciudad. Ashland está a unos 500 kilómetros de donde vivimos, cosa que no es cerca. Barnaby tuvo la idea de aprovechar la movida e ir a la costa unos días. Cuando digo ir a la costa, especialmente a mis amigos de Argentina, les parece que vamos a la playa a tomar sol y quizás hasta darnos un chapuzón en el mar. Te cuento mi querido amigo, que la costa de Oregon es muy ventosa y además el agua está casi helada durante todo el año (y te lo puedo asegurar porque siempre se me da por meter un pie para comprobarlo)


Sin embargo tiene otros atractivos que hace que siempre quiera volver. Mi lugar favorito es Cannon Beach, algo más al norte de donde estuvimos y del que te contaré en algún momento.

Fuimos a Coos Bay, a unas 3 horas de Ashland y un lugar completamente nuevo para ambos. Con el tema de la pandemia, para sentirnos más seguros, buscamos pequeñas casas para alquilar donde podamos llevar nuestros ingredientes para preparar la comida. Y yo tengo la suerte de contar con mi chef personal, si hay alguien que cocina como los dioses es mi marido 🙂

Esto fue en casa, el 25 de mayo que preparó la masa para empanadas


Paramos en una casa donde Sue y su esposo (dueños del lugar) vivían en la planta baja y nos preguntaron si queríamos ir a pescar cangrejos, ya que contaban con todo el equipamiento para hacerlo. Si bien es una actividad bastante común por estos lugares, para nosotros fue totalmente novedosa, así que aceptamos. Yo puse una sola condición: que solo iba a tomar fotos, pero me animé a sacar una vez la red, cosa bastante sencilla. Así que esta foto fue un poco en pose 😉

Esta red la saqué yo del agua 🙂
Preparado, listo , YAAA
El gran momento cuando sale la red del agua

La pesca de cangrejos tiene algunas reglas que tenes que cumplir. La primera es que hay que comprar una licencia que varía de precio y cantidad de días de uso dependiendo del estado en donde vivas. Además no se pueden pescar mas de 12 cangrejos por día, los cuales deben ser machos y tener una medida en especial (no hay doble sentido en esto, aunque parezca 🙂 ) y en caso que esto no se cumpla deben volver al agua… aunque cuando salen de la red, no te das una idea lo rápido que se mueven para volver a un lugar seguro.

Sue tomando la medida de los cangrejos que podían pescarse

Otra cosa muy interesante y bella para hacer es recorrer los parques estatales Sunset Bay, Shore Acres y Cape Arago. Cada uno con diferentes atracciones.

Shore Acres tiene unos hermosos jardines con rosas de todo tipo y un bellísimo jardín japonés. Además tiene lugares para sentarse y contemplar desde los acantilados el mar, o utilizar las mesas para hacer un picnic o si estás con ganas de moverte cuenta con unos senderos espectaculares donde mientras vas caminando te encontrás mirando el mar o adentrado en el bosque. Una maravilla!!

Shore Acres
Algunas de las rosas del jardin de Shore Acres
Jardín japonés en Shore Acres

Cape Arago está al final del camino de los otros parques. También se puede caminar y bajar a la playa, ver estrellas de mar (si la marea lo permite), ver a los lobos marinos en las rocas y algo que fue absolutamente inesperado y maravilloso fue ver ballenas las dos tardes que fuimos allí. Un regalo para los ojos que no lo puedo compartir porque en las fotos apenas salían visibles.

Cape Arago primera tarde, como verás no exagero con el tema del viento

En camino de regreso a casa tomamos la Highway 101 que pasa por diferentes ciudades costeras, con unos paisajes que te dejan con la boca abierta. Uno de los puntos fue la playa Heceta la cual, según dicen, hay unos grandes médanos pero cuando nosotros fuimos había tanto viento y niebla que fue imposible ver nada… muy gracioso.

Te dejo al menos la foto del cartel

También hicimos una pequeña parada en Neptune State Park, donde pudimos caminar un poco por la playa y luego continuamos hacia Newport Beach para almorzar.

Neptune, viento y frío en pleno verano 🙂

Después de este lindo y corto paseo volvimos renovados y con algo claro en nuestros pensamientos: que es necesario hacer las cosas que sean posibles para seguir viviendo. Gracias por acompañarme en esta pequeña aventura y espero que te haya gustado tanto como a mí 🙂

Camboya y Vietnam (Episodio final)

Acá voy con la última parte de este viaje inolvidable que tuvimos la suerte de hacer en febrero de este 2020 tan particular. Cuando terminó el crucero, nos llevaron en un micro hasta Siem Reap, una ciudad en si misma interesante pero que a la vez es el lugar más cercano a las ruinas de Ankor Wat, las más famosas del área, aunque no las únicas.

En camino hacia allí hicimos una parada a lo que ellos llamaban el “happy room” que no era ni más ni menos que el baño 🙂 . Ahí aprovechamos para sacarnos una foto con nuestros guías durante los días que estuvimos en el barco el Señor Huyh de Vietnam y el Señor Smiley de Camboya, dos cracks en todas las excursiones que hicimos durante el paseo. Tampoco quiero olvidarme de Mirko (de quien no tengo foto) un alemán súper divertido que era el anfitrión durante el crucero. Gracias por hacer que nuestro viaje fuera increíble.

Estos fueron nuestros maravillosos guías en el el crucero Huyh de Vietnam y Smiley de Camboya

Una vez en Siem Reap nos separamos del grupo con el que habíamos compartido una semana y continuamos el viaje por nuestra cuenta.

La experiencia en tierra fue buena, nos instalamos en un hotel en las afueras de la ciudad cuyas habitaciones tenían una particularidad … todos los baños estaban al aire libre, no solo la parte de la ducha sino también el inodoro… una experiencia distinta eso de sentarse “a meditar” y estar rodeado de naturaleza 🙂

Y este es el baño…

Otra cosa interesante fue que todos los paseos que realizamos hacia el centro de la ciudad fueron en tuk tuk, así que eso era muy divertido y ex´ótico, de hecho hasta nuestras valijas viajaron de esa manera como ves en la foto.

En varias curvas pensé seriamente que las perdíamos 🙂

Quienes visitaron la ciudad de Siem Reap probablemente lo hicieron para conocer los templos como Angkor Wat y sus alrededores como Ta Prohm, Preah Khan, Neak Poan, Banteay Srei, entre otros.

La historia de las construcciones (como sus destrucciones) son muy interesantes y como estuvieron muchos años abandonados hasta que llegó su reconstrucción, lo que me llamó poderosamente la atención fueron los árboles, como se abrieron paso en el medio de las ruinas. La fuerza de la naturaleza, realmente impresionante.

Quedé maravillada con los árboles

Quizás hace muchos años viste la película Tomb Raider (si no la viste no pierdas el tiempo, es malísima) pero en ella aparece uno de estos famosos árboles… evidentemente no soy la única a la que le llamó la atención 😉

Uno de los paseos obligados es ir a ver la salida del sol en Angkor Wat, allí nos volvimos a encontrar con gente del crucero y lamentablemente, quizás porque estaría medio dormida, no saqué ninguna foto con Eloise, Leyla o Sandie, pero nos dimos unos cuantos abrazos, algo que aunque parezca mentira dejó de ser normal en estos días… Cómo extraño los abrazos!!

Y aquí fotos de los templos, del amanecer y nosotros con nuestro guía del cual tenemos dudas con su nombre, lo que si puedo decir es que hizo un trabajo súper profesional, nos mostró cosas ocultas dentro de los templos, nos contó la historia de los mismos y además algunas cosas de la cultura camboyana.

Todos esperando la salida del sol

Y un poco más de los templos. Me encantó esta imagen que me imaginé que era una mamá compartiendo un libro con su hija 🙂

Y acá te vuelvo a mostrar los dibujos de los templos hechos por Robyn Diener. Geniales, no? Sigo enamorada de su colección 🙂 . Además hice un collage con uno de sus dibujos y mi foto. Si, si soy muy fan.

Veo estos dibujos y me sigo emocionando
Y acá puse juntos el dibujo de Robyn con mi foto… bello, no?

Luego de unos días en Siem Reap tomamos un avión de regreso a Vietnam para visitar las ciudades de Hoi An (la cual amé) y Hue.

Mucha gente nos dijo que Hoi An era súper turística y que quizás lo autóctono estaba diluído. Para mi fue una de mis ciudades preferidas: decorada con farolitos de tela de diferentes colores que le daban muchísima vida a las calles, con un mercado enorme y caótico y con una comida exquisita.

Qué ves? Caos o una danza de motos y bicicletas? 😉

Otra de las cosas divertidas que hicimos fue ir a que nos hagan ropa a medida en el día, fue una experiencia diferente, muy rara, pero era uno de los clásicos del lugar.

Luego de dos días decidimos ir a Hue, una ciudad que no me gustó para nada. Llegamos y no se si por el contraste con Hoi An, me sentí agobiada y triste. Nos costó muchísimo encontrar un lugar para tomar algo, además me di cuenta de la importancia que tiene el karaoke en Vietnam. Nunca pensé que iba a encontrar espacios de karaoke abiertos a la calle, uno al lado del otro, compitiendo por quien ponía la “música” más alta y quien gritaba más mientras “cantaba”. Si al leer esto pens´as que soy una señora mayor por este comentario, tenes toda la razón 🙂 . Fue una experiencia dolorosa para los oídos.

Haber viajado tanto con Barnaby hizo que con solo mirarnos supiéramos que algo no estaba bien y que era momento de poner rumbo hacia un nuevo plan. Y así lo hicimos cambiamos pasajes de avión y nos fuimos unos días más a Hanoi, la capital de Vietnam, y fue gracias a eso que hicimos las experiencias culinarias que te conté en otro de mis posteos.

El camino desde Hoi An a Hue, bonito,no?

Nuestro viaje a Hanoi en el plan original era para poder visitar Ha Long Bay lugar donde lo recomendable es tomar un barco y pasar unos días cerca de esas monumentales rocas. Eso nos permitió hacer algunas actividades como kayak, pasar un día en la playa, visitar el interior de una de las rocas que fue una experiencia alucinante y disfrutar de unos días de relax. Allí conocimos a Barbara y David una pareja americana muy divertida a la que espero que podamos volver a ver cuando todo mejore.

Ya de regreso a la capital, nos empezamos a acomodar para un largo viaje de regreso a casa. En el taxi camino al aeropuerto saqué estas fotos del tránsito que es algo que sigue siendo una curiosidad para mi.

Algunas fotos están movidas pero quería mostrar la ciudad en plena actividad

Este fue un viaje que disfruté doblemente, como te había comentado cuando empecé a escribirlo no era un lugar que estaba dentro de mis destinos preferidos y me sigo alegrando de la insistencia de Barnaby para hacerlo. Fue muy diferente desde lo cultural y por lo tanto de enorme aprendizaje, el mayor de todos es que debemos ser más agradecidos con lo que tenemos. Recordar la amabilidad y sonrisas que tuvimos de vietnamitas y camboyanos me alegran el corazón. Como así también los nuevos amigos que hicimos alrededor del mundo (Ilona, Alan, Brian, Sandie, Eloise, Leyla, Ed, Leeanne, David, Peree, Robyn, Chris, Barbara, Sue con los cuales sigo en contacto en forma virtual y que espero nos volvamos a encontrar cuando pase la pandemia.

Regreso a casa

Gracias por acompañarme nuevamente en esta maravillosa aventura.

Todo tiene su lado B

Antes que nada quiero agradecer todos los saludos y hermosos mensajes que recibí luego de comentar la noticia de la aprobación de mi residencia en Estados Unidos. La verdad es que me llenaron el corazón con tanto afecto.

Mis amigas Fanny, Val y Cherie mandándome felicitaciones

Si me conoces y compartiste experiencias conmigo sabes que sobre las cosas que me pasaron te voy a contar lo bueno pero también me gusta darle espacio a las cosas no tan buenas. Y quise hacer este artículo centrándome en ellas. Porque la vida es de película pero la variedad cinematográfica es muy amplia 🙂

Hay algo muy interesante y es que lo que uno vive como normal cuando cambia de cultura, ya sea porque viaja o se va a vivir a otro lado, no es “tan normal” y es en ese momento donde vienen los errores, malos entendidos y por qué no, las cosas graciosas de las diferencias culturales. Soy una convencida no hay nada mejor que reírse de uno mismo.

Les cuento o no les cuento? Bueno, si 🙂

Acá vamos. Fui a Portland tres veces antes de mudarme. Esas visitas fueron en verano con lo cual volví a vivir lo de los cielos majestuosos, días extra largos y disfrutar de las caminatas por los bosques.

Pero cuando nos mudamos lo hicimos en enero, o sea en invierno, y te cuento un secreto…para que esos preciosos bosques existan se necesita mucha lluvia… lluvia diaria y constante durante los meses en los cuales no es verano. Pero esto no sería lo peor sino que el cielo está constantemente gris y los días son extra cortos (de 8 a 4) Así que los primeros tiempos fueron duros, salíamos igual pero la sensación de encierro se hizo difícil. Se que algunos van a entender perfectamente lo que describo. En Buenos Aires (pongo de ejemplo esta ciudad porque es donde viví) llueve dos días seguidos y para empezar todo el mundo está deprimido al tercer día y obviamente todo se cancela hasta que pase la lluvia. Si uno hiciera eso por estos lugares no podría salir nunca de su casa.

Paseando por bodegas en Oregon. Te pido que no te pierdas el detalle del color del cielo

Otro tema fue el inglés, si bien con Barnaby es el idioma que usamos para comunicarnos (muchas veces con palabras del español rioplatense 😉 ) tener que ir a hacer compras y entender (más que hablar porque uno puede decir cualquier cosa) no fue sencillo al principio. Al mismo tiempo descubrí que hay cosas que no puedo pronunciar o lo que es peor: las digo mal. Por ejemplo la palabra sábana que es sheet yo la pronuncio como diciendo mierda o sea que digo shit. Te causó gracia, no? Estoy segura que te imaginaste la cara de espanto del vendedor de sábanas cuando dije la palabra mágica 😉 igual le encontré la vuelta ahora uso la palabra linen, no se usa mucho pero con mi acento queda exótica, algún día podré pronunciar la otra correctamente 🙂

Otra de mis grandes sorpresas fueron los horarios de los restaurantes y la hora de la cena en general de todos por acá. Con Barnaby, quizás porque primero vivimos en Buenos Aires, nuestro horario para cenar es entre las 8.30 a 9.30 de la noche estemos donde estemos. En Estados Unidos la cenas son entre las 6.30 a 7.30 como muy tarde, y aunque te parezca mentira es algo a lo que aún no puedo acostumbrarme. Con lo cual los restaurantes a las 9 estaban cerrados o a las 10 si era fin de semana. Muy raro para mi.

Este es Fred Armisen el actor de Portlandia, si nunca viste el show te invito a que mires unos capítulos para que entiendas de que va esta ciudad

Otra de las cosas que hice mal fue asumir que mucha gente hablaba español y ahí me mandé dos millones de macanas, hasta que entendí que la manera educada de aproximación era preguntar si esa persona hablaba español como shoooo (forma en que los rioplatenses pronunciamos yo) y un joven muy amable de un local de hamburguesas me dijo: como usted no señora, pero hablo español. Me encantó la respuesta y me hizo morir de risa.

Vamos al tema de transito y manejo por esta zona. Si bien había manejado por muchos años hacerlo acá fue como un nuevo comienzo ya que la forma, por momentos desaforada, con la que se maneja en Argentina acá no es la correcta y tendrías una multa apenas pongas el auto en marcha. Como anécdota te cuento que la primera vez que manejé, frente a una señal de STOP le pregunté a Barnaby si realmente tenía que parar (la respuesta es si). Otra fue girar a la izquierda en avenidas doble mano y sin semáforo, al principio estaba aterrada y no lo hacía pero entendí que la gente espera su turno y todo fluye. Una vez no estaba segura en una calle hacia donde girar y me quedé unos minutos tratando de tomar una decisión.Tenía unos autos atrás y a ninguno se le ocurrió tocar la bocina, fue una experiencia totalmente diferente 🙂 . La bocina se usa solamente para dar aviso de algo, si bien no soy “bocinera” aprendí que acá no corresponde tocarla en cualquier momento, y tampoco sacar la cabeza por la ventanilla para insultar…. Acá va otra: tenes que ceder el paso al peatón SIEMPRE, básicamente porque si no lo haces, vas a pagar una enorme multa .

Me siento muy segura manejando 🙂

Y para el final te cuento dos de las destacadas que tuvieron que ver con la manera de aproximarnos (que teníamos, no se cómo será en el futuro) los argentinos. Me di cuenta que el espacio entre personas acá era muy importante y apenas alguien estaba demasiado cerca tuyo, te pedían disculpas. Los primeros meses lo viví haciendo porque siempre estaba demasiado cerca de todo el mundo. El besar a conocidos y desconocidos, a modo de saludo, fue algo que tuve que sacar de mi código de ceremonial y protocolo 😉 .Te cuento dos anécdotas, empiezo por la mala. Barnaby me presentó a su vecina Barbara mientras ella estaba en su auto lista para salir, yo en lugar de darle la mano, que era la manera de saludarse acá metí la cabeza por la ventanilla para darle un beso. Creo que la señora todavía está temblando de miedo. Buena manera de arrancar mi socialización por el barrio.

La buena es que en ese período me puse un pequeño piercing en mi oreja (aclaro para que no pienses que me perfore la nariz o algo raro) y el chico que hizo el trabajo no paraba de sudar aunque el lugar estaba helado. Agradecí que esto pasó en Estados Unidos ya que no tuve que darle un beso de despedida 🙂

Gracias por acompañarme y reírte un rato conmigo.

Algunas buenas noticias en tiempos de no tan buenas noticias

Toda esta historia empezó un frío domingo de julio de 2012 (prometo que esto no es una HDC) cuando Eleonora; si, la de las sorpresas… ahora pienso que esta fue la primera…; me preguntó si sabía hablar inglés porque quería darle mi contacto a un compañero de trabajo americano de Juan, su novio en ese momento y actual marido. Ese fue el puntapié inicial de esta historia, de esta Vida de Película.

Esta semana recibí por correo una carta con mi nuevo estatus en Estados Unidos. A partir de ahora soy una residente permanente. Esta noticia nos puso muy contentos, pero no sólo a nosotros, si no también a nuestros vecinos que rápidamente me dieron esta sorpresa con globos y torta conmemorativa 🙂

El tema de la residencia fue un proceso que comenzó en octubre de 2016 y que luego de la presentación de papeles, entrevistas, cartas de recomendación firmadas 2 veces (luego del casamiento y el año pasado) por Chris MacMillan, Valerie Ebinger, Andy Friedman, Lisa McCaffrey y Peter Stroeve y en esta última etapa por Cherie Guppenberger y Sheila Britschgi (mis nuevas vecinas y amigas) culminó con la llegada de mi green card. A todos ellos les agradezco infinitamente la confianza que me tuvieron 🙂

Y para festejar este acontecimiento quiero contarte cómo fue mi primer viaje a los Estados Unidos.

En agosto de 2014, decidimos con Barnaby tomarnos unas vacaciones en su país. Ese fue, como te comenté anteriormente, mi primer viaje a Estados Unidos. Creo que si alguien en ese momento me preguntaba si vendría a vivir a este país hubiese dicho que no… pero muchas circunstancias cambiaron al año siguiente (ahora me doy cuenta que para bien) y es por eso, entre otras muchas razones, que estoy viviendo acá.

Pero volvamos al viaje… La idea fue empezar por Portland, que es donde Barnaby tenía su casa y hacer un viaje en auto conociendo diferentes lugares con destino final Los Angeles (unos 1500 kilómetros) Ese fue nuestro primer “road trip” quien lo hubiera dicho!! Luego cada año continuamos con la tradición de hacer un viaje por diferentes rutas y ojalá este año (tan raro) podamos hacer el que teníamos planeado por el estado de Washington… ya veremos 🙂

La llegada a Portland fue emotiva, ahí tuve la oportunidad de conocer a Paige, la hija de Barnaby , a sus amigos: Val, Rod, Lisa, Patty, Jeff y Martin y hasta a su ex esposa, acontecimiento que estaba lejos de los planes pero pasó 🙂 . La enseñanza que me dejó esa experiencia es que es una inversión viajar elegante antes que cómoda 😉

Cuál fue mi impresión del país? La verdad es que todo me llamaba la atención, las cosas muy americanas donde todo es grande: las tiendas, los autos, las porciones de comida por nombrarte algunas. Un lugar donde todo funciona y la atención al cliente es excelente, eso fue un enorme impacto. Pero el Pacific North West además es (lo digo en presente por que lo sigo sintiendo) impresionante, tiene cosas que me enamoraron, como por el ejemplo un verano con días extra largos y secos, unos cielos para caerse de espalda, muchísimas rosas, bosques al costado de la autopista y espacios llenos de naturaleza en el medio de la ciudad y además gente que te sonreía por la calle… yo tenía una idea totalmente diferente de los americanos y eso me hizo pensar que nunca es bueno tener preconceptos.

Recorriendo Portland, acá el día que la conocí a Val, la mejor amiga de Barnaby

Voy a decirte que Portland fue amor a primera vista: los puentes, el río Willamette y el Columbia, los colores del cielo, los árboles, la gente vistiendo raro, la librería Powells que es gigante y podes pasar un día entero recorriéndola, en fin, todo me pareció un flash.

Luego de algunos días en Portland y sus alrededores partimos hacia el sur donde nuestra primera parada fue Crater Lake ubicado en el Parque Nacional del mismo nombre en Oregon. Dicen que es el lago más profundo de Estados Unidos, la verdad que a mi esos datos me dan lo mismo pero lo interesante fue el color azul del agua y que se veía realmente imponente. Pensar que allí alguna vez hubo un volcán… siempre me sorprende la fuerza de la naturaleza. Es un lugar que está en mi lista para volver.

Luego de este emocionante lugar tuve la oportunidad de conocer a Katherine y Wendell , los papás de Barnaby, en un restaurant en algún lugar de Oregon. A ambos se los veía muy emocionados, me imagino que habrá sido una rareza que Barnaby les presentara a una argentina 🙂 . Desde ahí estuvimos viajando hacia California y llegamos a un parque llamado Coast Redwood, donde encontramos unos árboles gigantescos que como veras no entraron en ninguna foto 🙂 Realmente espectacular.

Continuamos hacia el wine country, seguramente habrás escuchado o hasta probado los vinos californianos (hoy te digo que los de Oregon o Washington no tienen nada que envidiarles y además cuestan la mitad, je!) Estuvimos en un departamento en el medio de viñedos muy cerquita de Healdsburg en Sonoma. PRECIOSO 🙂

Para ir de paseo por las diferentes bodegas a Barnaby se le ocurrió que podíamos recorrerlas en bicicleta…. es el día de hoy que no entiendo cómo sobreviví a esa experiencia, el camino estaba lleno de subidas y bajadas, mi estado físico dejaba mucho que desear y por momentos se me hacía imposible pedalear (obviamente en las subidas) … pero llegué y la verdad es que fue duro pero también muy divertido , aunque no volvería a repetirlo 😉

Acordate de estar siempre elegante 😉

Despidiéndonos del wine country pasamos por una última bodega, de manera a mi gusto más civilizada (o sea sin las bicicletas) y encontramos que también sembraban Malbec y por eso me saqué la foto entre los viñedos.

El Zinfandel es uno de los clásicos californianos

Desde Sonoma partimos hacia San Francisco, ciudad de la que me enamoré perdidamente. Apenas apareció y cruzamos el Golden Gate, ese puente que tantas veces vi en películas quedé fascinada. Acá probé por primera vez el clam chowder o sopa de almejas, la cual fue un camino de ida, cada vez que tengo oportunidad sigo probándola en diferentes lugares y acá te spoileo información: las mejores las encontré en Seattle 🙂 pero esto es hablar del futuro….

Desde ahí continuamos hacia Los Angeles y nos quedamos en la casa de Andy, el amigo de Barnaby de la escuela. La historia es algo graciosa, cuando me encontré por primera vez con Barnaby en Buenos Aires (allá por el 2012) estaba con Andy, así que los conocí a los dos juntos 🙂 .

El nos llevó de paseo por diferentes lugares de LA para que yo conociera, y digo con un poco de pudor que si bien disfruté la ciudad, no está entre mis favoritas, la sentí extremadamente artificial, pero como todo, gustos son gustos.

Paseando por Santa Mónica y probando el corn dog

Una de las cosas que más me gustaron fue ir los Universal Studios, lugar donde por un día (o los que vayas de visita) volverás a sentirte un niño. Cuando fuimos hacía muchísimo calor pero esos pases de front line nos evitaron colas y también aprovechamos la montaña rusa de agua dos veces para poder refrescarnos, un enorme agradecimiento a Jurassic Park.

Para el cierre de nuestro viaje, Andy nos invitó a un lugar algo secreto, porque había que ir con invitación y bien vestidos, donde todo giraba en torno de la magia, muy entretenido y algo totalmente diferente.

Me gustó recordar este viaje y espero que lo hayas disfrutado conmigo. Hasta pronto y gracias por acompañarme en mis aventuras.

Algunas aclaraciones sobre las HDC

Hola amigos, luego de haber recibido mensajes muy divertidos sobre mi artículo anterior y debido a que tuve muchísimas consultas por privado sobre si esta o aquella es una historia del culo, me pongo a redactar esto que espero eche algo de luz a tantas dudas.

Ya voy a responderte, no te pongas ansioso 🙂

En esas consultas encontré grandes confusiones sobre: hablar al pedo, bolacear, chamuyar y las Historias del culo propiamente dichas.

Ya paso a explicar los conceptos y los argentinismos.

El hablar al pedo está relacionado con gente que se pone hablar o dar opinión, sin que nadie se la pida, en una fila de cualquier tipo (banco, caja en el supermercado, esperando el colectivo, etc) también se da en taxis y la peor versión son los comentaristas en programas de televisión porque esos reciben dinero por hacerlo.

Pero quiero centrarme solo en los habladores en la vida cotidiana. Los temas que tratan son generalmente científicos, porque el hablador al pedo tiene conocimiento de todo; pero también los encontras haciendo futurología y en teorías conspirativas se llevan un 10 felicitado.

El bolazo que son lisa y llanamente las mentiras, son las que te cuentan por ejemplo, TODOS los políticos en campaña y no importa de qué partido ni de qué parte del mundo sean. Siempre se las ingenian para mentir, para bolacear.

Del bolazo mayor podemos ir a una categoría más pequeña que es la del chamuyo, y acá hay varios tipos, los que te hacen reir y otros que te ponen los pelos de punta… por ejemplo los que te dan los administradores de consorcios para no arreglarte cosas en tu departamento que claramente son un problema del edificio. Todos tenemos un montón en nuestro haber de los buenos y de los malos.

A quien no quisieron romperle el departamento por cualquier razón ? Pepe rompé…

La HDC, me encanta decirlo a la manera americana que a todo lo nombran con sus iniciales 🙂 , es más inocente, porque es una historia que quisiera abarcar a cien historias más y por eso se va derivando y en algún punto termina en un sin sentido, donde la historia que iba a ser contada queda desdibujada.

Paso a un ejemplo y hago una aclaración, hay partes de esta historia que son pura ficción y otras verdaderas que superan la realidad….

Un tarde estaba con Barnaby y Teresa mi amiga madrileña tomando una cerveza en Janio, un bar de Palermo al cual llega Coco, caminando como un galán de cine luciendo unos anteojos de sol carísimos al que le faltaba un cristal y que por su actitud parecía que no lo había notado…te cuento que Janio estaba ubicado en Costa Rica y Malabia, frente a la plaza Armenia, te ubicas? La que están los artesanos los fines de semana…. La última vez que pasé por ahí estaba cerrado.. habrás sido el año pasado? no se si definitivamente o por reformas. Otro lugar que también estaba cerrado era el lugar brasileño…. cómo se llamaba? ese que servían una caipirinhas, riquísimas… una pena, el tipo se fundió y tuvo que volver a Brasil… sabes quien más se fue a vivir a otro pais? La mamá de Bruno, te acordás? Bruno, el chico que fue a la primaria con vos…. así podríamos seguir hasta el infinito, pero vos seguro queres saber qué pasó con Coco y sus gafas…

Lamento comunicarte que si algo caracteriza a una HDC hecha y derecha, es que nunca sabr´´as el final porque empieza pero por tantas derivaciones no se termina. Solo te digo que la de Coco es una historia verdadera 😉

Espero haber aclarado un poco los conceptos y lo principal, haberte sacado una sonrisa 🙂

Acá con una amiga del barrio