Crónicas Porteñas I

Buenos Aires, Argentina

Plaza de Mayo

El miércoles 17 de noviembre aterrizamos en Buenos Aires y luego de pasar 48 horas en mi país, tuve ganas de comenzar a escribir sobre algunos sentimientos y sensaciones que empezaron a aflorar de regreso a la ciudad en donde viví por 50 años.

Debido a todos los cambios que venimos viviendo en el mundo, los viajes se hicieron menos frecuentes y por eso en esta vuelta «a casa» me propuse mirar todo con “ojos de turista” porque de alguna manera las cosas se disfrutan más y especialmente porque en algunos momentos, al principio de la pandemia, pensé que no podría volver. Eso hace que todo lo vea desde otra perspectiva.

Siento la necesidad de expresar las cosas que me pasan. Si fui capaz de  describir lugares insólitos, creo que no hay nada más insólito que mi ciudad, a la que amo y a la vez me saca de quicio. Las cosas como son 🙂

Quiero hacerlo de manera fluida sobre lo que me pasa con cada cosa, lo que me sorprende, lo que amo, lo que no me gusta porque probablemente ya no me gustaba antes y lo que hace de esta ciudad un  lugar único.

Ojalá te gusten estos relatos.

On Wednesday November 17 we landed in Buenos Aires and on the verge of completing 48 hours in my country, I felt like starting to write some feelings and sensations that began to emerge back to the city where I lived for 50 years.

Due to all the changes we have been living in the world, trips became less frequent and that is why in this return «home» I proposed myself to look at everything with «tourist eyes» because somehow things are more enjoyable and especially because at some moments, at the beginning of the pandemic, I thought I could not go back. That makes me see everything from another perspective.

I feel the need to express the things that happen to me. If I was able to describe unusual places, I think there is nothing more unusual than my city, which I love and at the same time it drives me crazy. Things as they are 🙂

I want to do it in a fluid way about what happens to me with each thing, what surprises me, what I love, what I don’t like because I probably didn’t like it before and what makes this city a unique place.

I hope you like these stories.

Lista para escribir

Jueves 18

Me desperté con el canto de los zorzales a eso de las 4 de la mañana. Confieso que me había olvidado de ellos y sonreí al escucharlos. Ya a las 5 cuando ese canto estuvo combinado con bocinas y ruidos de motores sentí «la bienvenida» de la ciudad y que esos ruidos serían una constante en la estadía. La sonrisa se había borrado 🙂

Thursday 18th

I woke up to the song of the thrushes at about 4 am. I confess that I had forgotten about them and made me smile. Already at 5 o’clock when that song was combined with horns and engine noises I felt «the welcome» of the city and that those noises would be a constant during my stay. The smile was gone 🙂

Zorzal colorado

Puedo decir y sin temor a equivocarme que la primavera es la estación más linda de Buenos Aires; por la temperatura, por la cantidad de flores y  especialmente por los jacarandás que son unos árboles que colorean de lila muchas de las calles durante el mes de noviembre. Los amo y me pone feliz volver a verlos.

I can say without fear of being wrong that spring in Buenos Aires is the most enjoyable season, because of the temperature, the amount of flowers and especially because of the jacaranda trees that color many of the streets in lilac during the month of November.
I love those trees and make me happy to see them again.

Plaza en el barrio de Belgrano

Salí a hacer unos tramites en el centro de la ciudad así que elegí usar el subte. ¡Qué maravilla es tener una estación tan cerca! Nunca pensé que iba a estar disfrutando de los murales de la estación Olleros. Esta vez, durante el viaje, en lugar de leer me puse a observar a los pocos pasajeros que viajaron conmigo. Todos con sus máscaras y la mayoría con los ojos y manos en sus teléfonos, algunos leyendo libros de papel y los que no, con la mirada perdida y quizás sus pensamientos también.

I went to downtown t do some errands so I chose to use the subway. How wonderful to have a station so close! I never thought I would be enjoying the murals at Olleros station. This time, during the trip, instead of reading I started to observe the few passengers that traveled with me. All of them with their masks and most of them with their eyes and hands on their phones, some reading paper books and those who didn’t, with their gaze lost and maybe their thoughts too.

Subte Linea D

Algo que me llamó la atención en el centro fue la poca gente que había. Trabajé diez años por la zona y siempre era un caos de tránsito, estaba lleno de personas corriendo de un lado para otro y el ruido era constante. Ver esas calles tan vacías es un signo de que lo tiempos cambiaron.

La misma extrañeza me dio pasar por el convento San Ramón Nonato, un oasis en el medio de la city por la calle Reconquista, donde muchas veces fui a almorzar o simplemente a sentarme en sus bancos para relajarme. Siempre me pareció increíble que hubiera un lugar con árboles entre tantos edificios. Ver el lugar casi vacío era algo impensando hace algunos años en un día de semana.

Something that struck me in downtown was how few people there were. I worked in the area for ten years and it was always a traffic chaos, full of people running from one place to another and the noise was constant. Seeing those streets so empty is a sign that times have changed.

I was equally surprised to pass by the San Ramón Nonato Convent, an oasis in the middle of the city on Reconquista Street, where I often went for lunch or just to sit on its benches to relax. It always seemed incredible to me that there was a place with trees among so many buildings. To see the place almost empty was something unthinkable a few years ago on a weekday.

Diagonal Norte . Jueves 12.30 pm
Convento San Ramón Nonato

De regreso a casa caminamos por el barrio de Belgrano. Vi que terminaron un edificio gigantesco, que muchas de las casas antiguas se están vendiendo para hacer lo que yo llamo “palomares” edificios enormes donde de alguna manera la gente vive apiñada, perdón pero no me gustan, siento le quitan identidad al barrio.

Y algo que adoro de este barrio es que hay cafecitos por todos lados y gente sentada en las veredas tomando su café, charlando, leyendo libros o simplemente disfrutando a cualquier hora del día.

On the way back home we walked through the neighborhood of Belgrano. I saw that they finished a huge building, that many of the old houses are being sold to make what I call «palomares» huge buildings where somehow people live crowded together, sorry but I don’t like them, I feel they take away the identity of the neighborhood.

And something I love about this neighborhood is that there are cafes everywhere and people sitting on the sidewalks drinking their coffee, chatting, reading books or just enjoying themselves at any time of the day.

Cafecito

Cerramos la noche con cena en uno de los clásicos de Baires, Don Julio en Palermo.

Como es bastante difícil conseguir lugar, luego de comprar los pasajes de regreso, hice una reserva (tenía un gran antojo de mollejas) para ir a cenar. Si bien como siempre la atención fue impecable quedé un poco decepcionada por la calidad de la comida, tal vez había puesto demasiadas expectativas.

Mas allá de eso, haber salido a cenar un jueves por la noche con mesa en la vereda, gente riendo y hablando fuerte, estar en lugar donde nadie te apura para comer e irte y menos que menos para traerte la cuenta, hicieron de esa cena una noche magnífica. Sin olvidarme obviamente de la compañía: Barnaby y mis hijas. Un golazo.

We finished the day with dinner at one of the classics in Baires, Don Julio in Palermo.

As it is quite difficult to get a place, after buying the return tickets, I made a reservation (I had a craving for sweetbreads) to go for dinner. Although, as always, the service was impeccable, I was a little disappointed with the quality of the food, perhaps I had set my expectations too high.

Beyond that, going out to dinner on a Thursday night with a table on the sidewalk, people laughing and talking loudly, being in a place where no one rushes you to eat and leave, let alone to bring you the bill, made that dinner a magnificent night. Not forgetting obviously the company: Barnaby and my daughters. A great goal.

Don Julio Palermo

Publicado por Laura Tullio

Soy una persona en constante movimiento, me encanta aprender cosas nuevas, viajar, la buena mesa, caminar por la naturaleza y detenerme a mirar todo lo que pasa alrededor.

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