Pequeñas pero gratificantes aventuras

La semana pasada hubo una gran nevada por muchos lugares de Estados Unidos y Washougal, Washington no fue la excepción. Para mi fue la primera vez que experimenté una tormenta como la que tuvimos… bueno, no solo para mi, escuché que hacía 100 años que no se vivía algo así, con lo cual fue una novedad para todos los que vivimos por la zona 😉

Nuestra casa está cerca de lo que se llama Columbia Gorge (no encontré una buena traducción para la palabra, sería garganta o el corredor del Rio Columbia, no lo tengo claro, lo que sí puedo decirte es que es una zona muy ventosa y que combinada con casas de madera no son de las cosas más agradables para mi gusto. Quizás en esta cuestión de sentirme una niña tenga en la cabeza el cuento del lobo soplando la casa de los 3 chanchitos…. vaya a saber…

Más allá de la tormenta nocturna y porque el viento había calmado, sentí ganas de ir a disfrutar de la nieve caminando por el barrio. Esta vez salí un poco más abrigada y no en pijamas y descalza como la vez pasada 🙂

Fue muy divertido encontrarme con una de mis vecinas, que apenas me vio me tiró unas bolas de nieve y me propuso hacer angelitos en su patio. Luego yo seguí mi camino y ella se quedó con su abuelo armando un muñeco de nieve. No te aclaré que mi vecina es una niña de verdad y no como yo que soy niña de corazón 😉

El tercer día la situación fue diferente. Cuando abrí la ventana vi que todo estaba cubierto de hielo, no te puedo explicar lo bello que fue, así que puse los crampones en mis botas, accesorio fundamental en caso de hielo para no patinar y caer (tengo experiencia en el tema 🙂 )

Mira la patinada de este ciervo por no llevar crampones 🙂

Es muy interesante ver plantas y hojas congeladas, como así también autos y muebles con estalactitas o estalagmitas (nunca supe cuál era cuál 🙂 ) y me pareció que le daba un marco de seriedad a mi escritura usar estas palabras en lugar de decir pedacitos de hielo colgando de diferentes elementos 🙂

La mesa parece que tiene un mantel y me pregunté dónde se habrán refugiado los pájaros

Una de las cosas que más impactaron durante la caminata, fueron las explosiones que se escuchaban cuando el hielo empezaba a derretirse y a caer . Te recomiendo para estos casos mantenerte lejos de árboles y casas si no querés mojarte o lastimarte 😉

Tomé todo esto como una pequeña aventura y el consejo para la vida es nunca dejes de abrir la puerta para ir a jugar, disfrutá de lo que tenes alrededor. Nos vemos pronto y gracias por acompañarme en este paseo.

Publicado por Laura Tullio

Soy una persona en constante movimiento, me encanta aprender cosas nuevas, viajar, la buena mesa, caminar por la naturaleza y detenerme a mirar todo lo que pasa alrededor.

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