Todo tiene su lado B

Antes que nada quiero agradecer todos los saludos y hermosos mensajes que recibí luego de comentar la noticia de la aprobación de mi residencia en Estados Unidos. La verdad es que me llenaron el corazón con tanto afecto.

Mis amigas Fanny, Val y Cherie mandándome felicitaciones

Si me conoces y compartiste experiencias conmigo sabes que sobre las cosas que me pasaron te voy a contar lo bueno pero también me gusta darle espacio a las cosas no tan buenas. Y quise hacer este artículo centrándome en ellas. Porque la vida es de película pero la variedad cinematográfica es muy amplia 🙂

Hay algo muy interesante y es que lo que uno vive como normal cuando cambia de cultura, ya sea porque viaja o se va a vivir a otro lado, no es “tan normal” y es en ese momento donde vienen los errores, malos entendidos y por qué no, las cosas graciosas de las diferencias culturales. Soy una convencida no hay nada mejor que reírse de uno mismo.

Les cuento o no les cuento? Bueno, si 🙂

Acá vamos. Fui a Portland tres veces antes de mudarme. Esas visitas fueron en verano con lo cual volví a vivir lo de los cielos majestuosos, días extra largos y disfrutar de las caminatas por los bosques.

Pero cuando nos mudamos lo hicimos en enero, o sea en invierno, y te cuento un secreto…para que esos preciosos bosques existan se necesita mucha lluvia… lluvia diaria y constante durante los meses en los cuales no es verano. Pero esto no sería lo peor sino que el cielo está constantemente gris y los días son extra cortos (de 8 a 4) Así que los primeros tiempos fueron duros, salíamos igual pero la sensación de encierro se hizo difícil. Se que algunos van a entender perfectamente lo que describo. En Buenos Aires (pongo de ejemplo esta ciudad porque es donde viví) llueve dos días seguidos y para empezar todo el mundo está deprimido al tercer día y obviamente todo se cancela hasta que pase la lluvia. Si uno hiciera eso por estos lugares no podría salir nunca de su casa.

Paseando por bodegas en Oregon. Te pido que no te pierdas el detalle del color del cielo

Otro tema fue el inglés, si bien con Barnaby es el idioma que usamos para comunicarnos (muchas veces con palabras del español rioplatense 😉 ) tener que ir a hacer compras y entender (más que hablar porque uno puede decir cualquier cosa) no fue sencillo al principio. Al mismo tiempo descubrí que hay cosas que no puedo pronunciar o lo que es peor: las digo mal. Por ejemplo la palabra sábana que es sheet yo la pronuncio como diciendo mierda o sea que digo shit. Te causó gracia, no? Estoy segura que te imaginaste la cara de espanto del vendedor de sábanas cuando dije la palabra mágica 😉 igual le encontré la vuelta ahora uso la palabra linen, no se usa mucho pero con mi acento queda exótica, algún día podré pronunciar la otra correctamente 🙂

Otra de mis grandes sorpresas fueron los horarios de los restaurantes y la hora de la cena en general de todos por acá. Con Barnaby, quizás porque primero vivimos en Buenos Aires, nuestro horario para cenar es entre las 8.30 a 9.30 de la noche estemos donde estemos. En Estados Unidos la cenas son entre las 6.30 a 7.30 como muy tarde, y aunque te parezca mentira es algo a lo que aún no puedo acostumbrarme. Con lo cual los restaurantes a las 9 estaban cerrados o a las 10 si era fin de semana. Muy raro para mi.

Este es Fred Armisen el actor de Portlandia, si nunca viste el show te invito a que mires unos capítulos para que entiendas de que va esta ciudad

Otra de las cosas que hice mal fue asumir que mucha gente hablaba español y ahí me mandé dos millones de macanas, hasta que entendí que la manera educada de aproximación era preguntar si esa persona hablaba español como shoooo (forma en que los rioplatenses pronunciamos yo) y un joven muy amable de un local de hamburguesas me dijo: como usted no señora, pero hablo español. Me encantó la respuesta y me hizo morir de risa.

Vamos al tema de transito y manejo por esta zona. Si bien había manejado por muchos años hacerlo acá fue como un nuevo comienzo ya que la forma, por momentos desaforada, con la que se maneja en Argentina acá no es la correcta y tendrías una multa apenas pongas el auto en marcha. Como anécdota te cuento que la primera vez que manejé, frente a una señal de STOP le pregunté a Barnaby si realmente tenía que parar (la respuesta es si). Otra fue girar a la izquierda en avenidas doble mano y sin semáforo, al principio estaba aterrada y no lo hacía pero entendí que la gente espera su turno y todo fluye. Una vez no estaba segura en una calle hacia donde girar y me quedé unos minutos tratando de tomar una decisión.Tenía unos autos atrás y a ninguno se le ocurrió tocar la bocina, fue una experiencia totalmente diferente 🙂 . La bocina se usa solamente para dar aviso de algo, si bien no soy “bocinera” aprendí que acá no corresponde tocarla en cualquier momento, y tampoco sacar la cabeza por la ventanilla para insultar…. Acá va otra: tenes que ceder el paso al peatón SIEMPRE, básicamente porque si no lo haces, vas a pagar una enorme multa .

Me siento muy segura manejando 🙂

Y para el final te cuento dos de las destacadas que tuvieron que ver con la manera de aproximarnos (que teníamos, no se cómo será en el futuro) los argentinos. Me di cuenta que el espacio entre personas acá era muy importante y apenas alguien estaba demasiado cerca tuyo, te pedían disculpas. Los primeros meses lo viví haciendo porque siempre estaba demasiado cerca de todo el mundo. El besar a conocidos y desconocidos, a modo de saludo, fue algo que tuve que sacar de mi código de ceremonial y protocolo 😉 .Te cuento dos anécdotas, empiezo por la mala. Barnaby me presentó a su vecina Barbara mientras ella estaba en su auto lista para salir, yo en lugar de darle la mano, que era la manera de saludarse acá metí la cabeza por la ventanilla para darle un beso. Creo que la señora todavía está temblando de miedo. Buena manera de arrancar mi socialización por el barrio.

La buena es que en ese período me puse un pequeño piercing en mi oreja (aclaro para que no pienses que me perfore la nariz o algo raro) y el chico que hizo el trabajo no paraba de sudar aunque el lugar estaba helado. Agradecí que esto pasó en Estados Unidos ya que no tuve que darle un beso de despedida 🙂

Gracias por acompañarme y reírte un rato conmigo.

Publicado por Laura Tullio

Soy una persona en constante movimiento, me encanta aprender cosas nuevas, viajar, la buena mesa, caminar por la naturaleza y detenerme a mirar todo lo que pasa alrededor.

2 comentarios sobre “Todo tiene su lado B

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